Ese momento en el que dos temas suenan a la vez, cuadrados, y pasas de uno a otro sin que nadie se dé cuenta… ahí está toda la magia de pinchar. Y no, no hace falta ser un fenómeno para conseguirlo. Vamos a hacer tu primera mezcla paso a paso, sin prisa.

El objetivo: que no se note el cambio

Mezclar es básicamente encadenar dos temas para que suenen como uno solo durante unos segundos, y luego dejar solo al nuevo. Ya está. Todo lo demás (efectos, loops, virguerías) son extras. Si dominas esto, ya sabes pinchar.

Paso 1: iguala el tempo

Los dos temas tienen que ir a la misma velocidad (los mismos BPM) para que casen. Puedes usar el sync para cuadrarlos de golpe, o hacerlo a mano con el pitch, que es lo que conviene aprender tarde o temprano. Elige dos temas que vayan parecidos de tempo para empezar: te ahorras sufrimiento.

Paso 2: alinea los bombos (beatmatching)

Aquí está la chicha. No basta con que vayan al mismo tempo, tienen que ir a la vez, con los bombos pisando juntos. Con la rueda (jog) empujas o frenas un poquito el tema entrante hasta que los dos “pum, pum” suenan como uno. Al principio se te irá y sonará a caballo al galope. Normal. Se pilla con oreja y práctica.

Paso 3: prepáralo todo con los cascos

Todo esto lo haces en la prescucha, con los auriculares, mientras la sala sigue oyendo el primer tema. Cuadras el nuevo en tus cascos, sin volumen en el máster, y solo cuando está a punto lo sacas. La sala no se entera de nada del lío que has montado por dentro. Ese es el truco.

Paso 4: la transición

Con los dos temas cuadrados, llega el cambio. La versión sencilla:

  1. Sube poco a poco el volumen del canal del tema nuevo.
  2. Suenan los dos a la vez, pero cuidado con los graves: quítale el bajo a uno de los dos con el EQ o el filtro para que no choquen (te lo cuento en la guía de cuándo usar el filtro).
  3. Cuando el nuevo ya manda, baja el viejo y sácalo.

Cambio hecho. Respira.

Paso 5: entra en el momento adecuado

Los temas suelen ir en bloques de 8, 16 o 32 tiempos. Si empiezas la mezcla al principio de un bloque, todo cuadra mucho mejor y suena natural. Cuenta un poco y le pillarás el punto enseguida.

Los fallos de siempre

Que se te descuadren los bombos, que choquen los graves, que subas el volumen a lo bestia… son los clásicos, y les dedicamos una guía entera: errores típicos al empezar. Échale un ojo, que curarse en salud mola.

Ahora a practicar

Coge dos temas que te sepas de memoria y repite el cambio una y otra vez. Aburrido, sí. Pero el día que te sale limpio sin pensar, se te pone una sonrisa tonta que no veas. Y si todavía te falta el equipo, el buscador te echa un cable para elegirlo.